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10 MANÍAS QUE PROVOCAN AVERÍAS EN TU VEHÍCULO

DAKOLUB Conduccion

Cada persona tiene una forma de conducir diferente y muchas de nuestras manías al volante generan una serie de averías que se puede evitar corrigiendo esos pequeños “vicios” que solemos tener los conductores al volante.

 ¿Qué manías son las más comunes y cómo evitarlas? A continuación te contamos qué cuidados debes tener para que tu manera de conducir no influya de manera negativa en tu coche. 

 

Ten en cuenta la temperatura del motor al acelerar

 

Si tienes la manía de acelerar el coche cuando aún está frío, con este gesto estás desgastando el motor de manera prematura hasta el punto que se reduce su vida útil hasta un 50%. Además, cuando el coche está recién arrancado al aceite aún no le ha dado tiempo de lubricar todos los puntos del motor, ni tampoco ha alcanzado la temperatura adecuada, lo que provoca que el motor se desgaste con más rapidez.

 

¿Cómo puedes evitarlo? Lo más aconsejable es que esperes al menos unos 10 segundos antes de comenzar a circular y que aceleres de manera progresiva, sin pasar de las 3.500 rpm en los gasolina y 2.700 en los diésel.

Evita circular con el motor a pocas revoluciones

 

Una de los vicios más dañinas para el vehículo es conducir con el motor a pocas revoluciones porque afecta a varias partes del coche:

 

  • Si el motor tiene muchos años tiene que hacer un esfuerzo superior para poder funcionar correctamente y este gesto puede dañar las bielas, por ejemplo, además de deteriorar gravemente el motor.
  • En la válvula EGR, elemento que llevan los motores diésel, circular con el motor a pocas revoluciones hace que se acumule carbonilla en la válvula EGR, con lo que se reduce a la mitad su vida útil.
  • Filtro de partículas también se ve perjudicado con esta mala práctica ya que la acumulación de carbonilla termina saturando el filtro de partículas, algo que pasa con más frecuencia en los vehículos diésel.
  • El catalizador  también se ve afectado por el depósito de carbonilla porque termina por dañarlo. El mal estado del catalizador impedirá, por ejemplo, que pases la ITV del coche con éxito.

 

Para evitar estos problemas debes acostumbrarte a mantener el motor estable y que notes que el coche responde con facilidad con poco que pises el acelerador. En los vehículos de gasolina el motor debe mantenerse a 2.500 rpm, sin embargo, en los diésel lo más adecuado es que estén entre 1.700 y 1.800 rpm.

Revisar los neumáticos de manera periódica

Una revisión rutinaria de los neumáticos evitará problemas y accidentes. La revisión de los neumáticos es fundamental para evitar problemas.  Acostumbrate a hacer una sencilla revisión periódica a las ruedas para no sufrir reventones mientras conduces, algo que, además de a tu seguridad, repercute negativamente en las llantas de tu coche.

 

Evítalo comprobando la presión de las ruedas, al menos, una vez al mes. Recuerda que la presión que debe tener los neumáticos están indicados en el manual del fabricante o también puedes mirarlo en el marco de la puerta.

 

No abuses de los frenos en las bajadas

 

El abuso del pedal del freno en las pendientes desgasta las pastillas y los discos, que también se deforma. Esta costumbre de no levantar el pie del freno en las bajadas afecta también al líquido de frenos, que ofrecerá menor resistencia.

 

Para evitar este desgaste, procura hacer las bajadas en una marcha más corta, así los frenos tendrán que trabajar menos y tú tendrás un mayor control del vehículo.

 

Utilizar muy poco el aire acondicionado

 

El uso del aire acondicionado ayuda a la lubricación del sistema, alargando la vida útil del compresor y evitando posibles fugas de gas.

 

Por tanto, es recomendable conectar el aire acondicionado, al menos, diez minutos cada dos o tres meses para que este se  active y lubrique el sistema. Da igual la temperatura a lo que lo conectes, porque su lubricación no va en función de la temperatura, sino de la actividad que tenga el sistema.

Los daños de los badenes o baches

 

Los daños que se producen en los badenes y baches son muy parecidos a los que sufre el coche cuando se sube  a un bordillo, pero en este caso efectos más graves.  Un badén a mucha velocidad daña las rótulas, las llantas y los neumáticos, además de afectar a los puntos de anclaje de la suspensión.

 

La solución es reducir la velocidad cuando vayas a pasar por un bache de este tipo, frenando de manera anticipada y no hacerlo justo antes de pasar el badén porque cargas con más peso sobre el eje delantero del coche y los neumáticos pueden sufrir deformaciones o cortes que te obliguen a sustituirlos, además de dañar las llantas o el sistema de suspensión.

 

 

8  No mantengas pisado el embrague en los semáforos

 

La costumbre de pisar el embrague mientras el coche está parado en un semáforo es muy común en muchos conductores. Este gesto es muy perjudicial porque, aunque no esté pisado a fondo, produce rozamiento que afecta al disco y a todas las piezas que actúan sobre él.

 

Para evitarlo, deja el coche en punto muerto.

 

Después de un viaje largo no pares el coche de repente

 

Tras un largo viaje no es aconsejable parar el coche de repente.

Tras un trayecto largo es un error parar el coche de repente. Este gesto acarrea problemas, sobre todo, en los motores turbo. ¿Qué ocurre cuando hacemos ésto?

Cuando conducimos a alta velocidad un coche diésel puede alcanzar los 300 grados con facilidad y el de gasolina puede llegar a los 500 grados. Si apagamos el coche de golpe, el aceite que queda acumulado termina carbonizándose y esto provocará una avería en el turbo.

Para que el coche no sufra, lo mejor es esperar, al menos, un minutos antes de apagar el coche una vez hayas terminado el trayecto. Con ello consigues que el sistema de refrigeración y el aceite bajen la temperatura y así reduces el riesgo de sufrir una avería.

10 La mano fuera de la palanca de cambios

 

Conducir con la mano puesta en la palanca de cambios es también una manía muy habitual. Aunque parezca que no, la mano está ejerciendo presión sobre los mecanismos de la caja de cambio, desgastándolos más rápido, además de provoca holguras en los rodamientos, sincronizadores… Esto a largo plazo provoca que las marchas no entren de manera correcta.

 

Así que cuando conduzcas lleva las manos en el volante que es lo que recomienda la DGT y sólo colocar la mano en la palanca cuando vayas a cambiar la marcha.

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